La ciencia de la felicidad, post 6: De la gratitud a la felicidad

Robert Emmons, experto mundial en la gratitud y profesor de psicología en la Universidad de California, Davis, dice que “La gratitud ha sido conceptualizada como una emoción, una virtud, un sentimiento moral, una motivación, un mecanismo de respuesta, una habilidad, y una actitud. Es todo esto y más”. Él define la gratitud en su artículo Why Gratitude Is Good (por qué es buena la gratitud): “Primero, es una afirmación del bien. Afirmamos que existen cosas buenas en el mundo, dones y beneficios que hemos recibido. Esto no significa que la vida sea perfecta; no ignora las quejas, cargas, y dificultades. Pero cuando vemos la vida como un todo, la gratitud nos anima a identificar algo de lo bueno que hay en nuestra vida… Reconocemos que otras personas –o incluso un poder superior, si tienes una mentalidad espiritual– nos han dado muchos dones, grandes y pequeños, para ayudarnos a lograr lo bueno que hay en nuestras vidas”. Summer Allen, que tiene un doctorado y es parte del equipo de investigación y escritura de Greater Good Science Center, resume la investigación sobre la gratitud en su artículo de 2018, The Science of Gratitude (la ciencia de la gratitud), citando a líderes que describen la gratitud como “un pegamento social que fortalece las relaciones –entre amigos, familia, y parejas románticas– y sirve como columna vertebral de la sociedad humana”.

La gratitud es un generador de emociones positivas y como tal es responsable de causar niveles elevados de felicidad y optimismo. Emiliana Simon-Thomas cita el trabajo de Philip Watkins, quien describe los efectos psicológicos de la gratitud en su libro de 2014, Gratitude and the Good Life. Él explica que la gratitud nos da un impulso de felicidad de dos maneras. Primero, la gratitud realza la frecuencia y la magnitud del placer que sienten las personas frente a experiencias emocionales positivas y agradables. Esto es lo que él llama “una predisposición a la positividad”, donde las personas agradecidas tienen una tendencia a orientar su atención hacia lo positivo en su ambiente, en lugar de enfocarse en las amenazas o preocupaciones. La segunda forma es que la gratitud contrarresta la adaptación y la habituación que ocurren cuando estamos expuestos continuamente a cierta fuente de placer y nuestro gozo va disminuyendo con el tiempo. La gratitud entonces hace que sea menos probable que la gente no valore las cosas o situaciones, disminuyendo el umbral para notar y apreciar los eventos simples y cotidianos como algo nuevo.

La gratitud se puede clasificar como un rasgo afectivo (una tendencia o disposición agradecida), un estado de ánimo (fluctuaciones diarias de gratitud), y una emoción (un sentimiento temporal después de recibir un regalo o un favor). Robert Emmons explica en su libro de 2008, Thanks! How Practicing Gratitude Can Make You Happier, todos los beneficios de la gratitud para nuestra salud física y psicológica. La gratitud trae consigo más optimismo, satisfacción con la vida, y felicidad así como también menos envidia, posesividad, ansiedad, y depresión. La gratitud también se vincula con mayor cooperación, generosidad, compasión, indulgencia, y relaciones más felices. La gratitud fortalece el sistema inmune, disminuye la presión sanguínea, reduce el dolor, y mejora la calidad del sueño. La gratitud crea líderes más sociables y reduce el estrés postraumático en ciertos grupos. En el siguiente video, The Power of Gratitude, Emmons afirma que “La gratitud tiene poder para hacer tres cosas: sanar, energizar, y cambiar vidas”. Cuatro conclusiones principales de su investigación sobre la gente agradecida son que la gratitud: 1) nos permite celebrar el presente, 2) bloquea las emociones negativas, 3) nos hace resistentes al estrés, y 4) mejora nuestra autoestima. 

“Siento el deseo de hacer algo a cambio. Hacer algo en agradecimiento. Dar gracias. Dar cosas. Dar pensamientos. Dar amor. De forma que la gratitud se convierta en el regalo, creando un ciclo de dar y recibir, la cascada infinita. Llenándose y desbordándose… tal vez ni siquiera al dador sino a alguien más, a quien se cruce en nuestro camino. Es el simple traspaso del regalo”, reflexiona Elizabeth Bartlett después de haber recibido un trasplante de corazón, tal como la cita Robert Emmons en su artículo Pay It Forward. Aquí él explica que la gratitud sirve como vínculo esencial entre el recibir y el dar, y dado que tanto de la vida humana se relaciona con el dar y recibir, la gratitud se vuelve fundamental para fortalecer nuestros vínculos sociales y nuestro sentido de interconexión. Cuando experimentamos gratitud, comprendemos que otra persona nos desea lo mejor y nos sentimos amados y cuidados, y queremos dar a otros lo que hemos recibido. “Es la gratitud la que nos permite recibir y es la gratitud la que nos motiva a devolver el bien que hemos recibido. En resumen, es la gratitud la que nos permite ser completamente humanos”, concluye Emmons.

Jeremy Adam Smith, editor de la revista Greater Good y The Gratitude Project, describe en su artículo Six Habits of Highly Grateful People (seis hábitos de las personas altamente agradecidas) los siguientes rasgos que tienen las personas agradecidas y que los hace aumentar continuamente su bienestar:

  • Piensan en perder algo que tienen y por eso lo aprecian más.
  • Disfrutan pequeños rituales diarios, como oler el café o saborear una buena comida.
  • Toman las cosas buenas como regalos, no como derechos.
  • Son agradecidos con las personas, lo que realza su sentido de interconexión.
  • Son genuinos y específicos en su gratitud.
  • Son capaces de ser agradecidos aún en la adversidad, comprendiendo que existe el bien incluso en una dificultad.

Es especialmente durante los tiempos difíciles que la gratitud puede ser más útil, tal como explica Robert Emmons en How Gratitude Can Help You Through Hard Times (cómo la gratitud te puede ayudar a pasar momentos duros). Aunque es casi imposible sentirse bien en tiempos difíciles, el poder de la gratitud reside en su capacidad para cambiar nuestra perspectiva hacia lo que hemos aprendido durante un momento complicado y el nuevo resultado positivo de una situación dada. Al aceptar que el ser agradecido es una elección personal y una forma de ser, puede ocurrir un giro salvador que transforme el sufrimiento y la aflicción en una nueva vida o nuevas oportunidades. “Esta es una ventaja que tiene la gente agradecida –y es una habilidad que cualquiera puede aprender”, afirma Emmons.

Acabamos de ver cómo la gratitud promueve el bienestar físico y psicológico y la felicidad en todos los niveles y, lo que es más importante, que ser agradecido es una habilidad que podemos aprender. Yo propongo una primera gran lección con respecto a esto: estar agradecidos por nosotros mismos, en quienes nos hemos convertido. Averigüemos en el siguiente post qué significa el concepto de autocompasión y por qué impulsa la resiliencia.

%d bloggers like this: